martes, 6 de octubre de 2009

"Samuel Phillips Huntington: Su Ideología"

Al hablar de ideología, se hace referencia al “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político”[1]

Así, cada persona adquiere una u otra ideología dependiendo del contexto en el que se desarrolle, la coyuntura política que se dé alrededor y como ello permite que se tenga determinada concepción del mundo; cómo lo vemos y cómo el mundo nos ve. Además, es también muy importante determinar la concepción que se maneja en cuanto al tema de poder y quien lo ejerce, así como la visión que se tiene del Estado, mercado y valores sociales.

Para determinar la ideología del politólogo, analista y autor de varios libros muy interesantes, Samuel Phillips Huntington, se han tomado en cuenta ciertos elementos clave que permiten situarlo dentro de una posición de derecha.

En su última obra “¿Quiénes Somos? Los Desafíos a la Identidad Nacional Estadounidense”, Huntington hace referencia la identidad cultural estadounidense y al tema de las migraciones. Así pues, Norteamérica se enfrenta ahora con la dificultad que representan las migraciones ya que estas ponen en riesgo la identidad nacional de los estadounidenses al entremezclar su cultura con las tradiciones de los migrantes que no logran apartar por completo las costumbres propias de sus países de origen. Este fenómeno, en palabras de Huntington, “podría dividir a Estados Unidos en dos pueblos, dos culturas y dos lenguajes…”[2]

Este tipo de pensamiento puede enmarcarse dentro de la ideología de derecha, tomando en cuenta ciertos elementos, entre ellos, algunas ideas de la corriente nacionalista ya que ésta establece que una nación se convierte en el referente identitario para determinada comunidad. Así, para los estadounidenses, su único referente identitario legítimo es su propia nación, y no ideas traídas por migrantes latinoamericanos.

Por otro lado, el nacionalismo establece una relación social en la que el ciudadano libre, se encuentra dentro del marco de Estado-nación, el cual esta conformado por una lengua, una cultura y una historia en común.

En cuanto a esto, puede hacerse referencia al conflicto interno que se dio en Rwanda en el año de 1994. Todo comenzó cuando los colonizadores belgas dejaron a cargo del dominio administrativo a los tutsis, uno de los grupos culturales en Rwanda. Sin embargo, los tutsis constituían una minoría. Los hutus, otro grupo cultural, quedaron subordinados ante los tutsis, lo que generó conflictos políticos y con ello, una guerra interna que dejó más de un millón de muertos en el país.

Es evidente, entonces, como se cumplen las palabras de Huntington si tomamos como referente, la idea principal de su obra “El Choque de Civilizaciones” atendiendo a premisas nacionalistas anteriormente mencionadas, en donde los valores culturales se convierten en una fuerza de unión pero que incluso, pueden llegar a dividir sociedades dentro de un mismo territorio.

Así pues, en sus trabajos, “El Choque de Civilizaciones” y “¿Quiénes Somos?” Samuel Huntington plantea conflictos puramente étnicos. De su último libro deducirse incluso un comportamiento xenofóbico por parte de los estadounidenses, al presentar justificaciones para concebir las migraciones como una amenaza a la identidad de los norteamericanos. Estas concepciones que integran factores nacionalistas y conservadores se convierten así, en la coartada perfecta para promover el mantenimiento y fortalecimiento de un Estado capaz de controlar esas fuerzas culturales para que luego no se conviertan en puntos generadores de conflicto ni amenacen la identidad nacional.

[1] Página Web de la Real Academia Española, Vigésimo segunda Edición.
[2]http://www.abc.es/20081228/cultura-cultura/biografia-samuel-phillips-huntington-20081228.html

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Samuel Huntington: “El Choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial”



Muy pocos se atreven a plantear nuevas ideas, a proponer diferentes pensamientos frente a aquellos que han dominado la historia; las masas, generalmente, resultan seguir a su líder aceptando como verdaderas sus ideas pero pocos se lanzan a pensar de una forma distinta.

Huntington, con su libro, “El Choque de Civilizaciones”, se ha convertido en lo que algunos han considerado como revolucionario. Sus planteamientos dan un giro completo a las ideas que a lo largo de la historia se habían sostenido y con ello, el autor viene a presentarnos, entre muchos temas interesantes, el de la importancia de las civilizaciones”.

En su obra, Huntington asegura que los símbolos que representan cierta identidad cultural son fundamentales, tales como las cruces, medias lunas o la forma de cubrirse la cabeza ya que son elementos que la gente toma muy en cuenta para sentirse identificados dentro de un grupo. Así mismo, se plantea que estas identidades civilizacionales están estableciendo las patrones de cohesión desintegración y conflicto en todo el mundo, puesto que luego de la Guerra Fría, las distinciones más esenciales entre los pueblos no han sido ni políticas ni económicas, sino culturales. Por ello, la cultura puede convertirse tanto en una fuerza unificadora como divisora.

No obstante, para profundizar un poco más en el tema, considero fundamental señalar lo que Huntington entiende por civilización. Y es que para el autor, una civilización es “el agrupamiento cultural humano más elevado y el grado más amplio de identidad cultural que tienen las personas”. En plural, las civilizaciones “son el nosotros más grande dentro del que nos sentimos culturalmente en casa, en cuanto distintos de todos los demás ellos ajenos y externos a nosotros” (Huntington; 1996, 48).

Es importante resaltar así, el concepto que nos presenta Huntington, y es que la frase “el nosotros mas grande” representa una significación que encierra todo un conjunto de valores, creencias, tradiciones, pensamientos e interpretaciones que unen, más que a un grupo de personas, a una cultura unificadora de la cual las personas se sienten parte y con la cual se identifican plenamente. Considero fundamental comprender esto, ya que es justamente cuando un grupo se siente enteramente unido por lazos culturales fuertes, que está dispuesto a defender sus valores, sus intereses y es entonces cuando cada civilización, firme en sus creencias, puede llegar a entrar en conflicto con otra para defender cada quien su verdad.

Creo que un ejemplo de civilización con estas características puede ser la civilización japonesa, ya que si bien se asegura que China influyó mucho en su conformación, es evidente que durante sus inicios, los japoneses estuvieron siempre bastante arraigados a su cultura y estuvieron dispuestos a defenderla incluso si eso significaba enfrentarse en guerra con otros pueblos.

Más adelante, en esta misma obra, el autor nos presenta un nuevo concepto que ha de significar, a mi parecer, una de las fuerzas más poderosas en cuanto al control y manejo del poder, no sólo político sino también ideológico; elemento que en la actualidad, las grandes potencias no pueden ni deben pasar por alto si desean mantener su poder, y que tampoco pueden dejar de lado las potencias emergentes que han aparecido en los últimos años si es que ambicionan asegurar su dominio en el mundo.[1]

El tema al que me refiero es al concepto de civilización universal, que implica la “confluencia de la humanidad y la creciente aceptación de valores, creencias, orientaciones, prácticas e instituciones comunes por pueblos y personas del todo el mundo” (Huntington; 1996, 65).

Es indiscutible entonces, la importancia que da Huntington al surgimiento de las civilizaciones, pero aún más que su emersión, es esencial el poder que estas pueden adquirir y su influencia en la conformación de la organización mundial. Y es que, si bien no se puede negar el gran valor de una fuerza militar bien estructurada, ni el poder de un país económica y políticamente desarrollado, tampoco podemos pasar por alto el significado que tiene para el mundo actual las civilizaciones fuertes, capaces de influir en la toma de decisiones y lograr cambios significativos en la historia.

Las civilizaciones, como se mencionaba anteriormente, contienen elementos con los que un pueblo se siente plenamente identificado; la religión es un claro ejemplo de ello. A lo largo de la historia hemos sido testigos de la fuerza de la religión, que no solamente ha logrado controlar la vida personal de los fieles, sino que sus enunciados han influido incluso en la toma de decisiones políticas de las personas, y prueba de ello es la propuesta de la Teoría de la Liberación. Considero, entonces, definitivamente cierto los alcances de una civilización universal con los mismos valores, que defienda ciertos intereses que finalmente resulten beneficiosos para la mayoría de sociedades. Sin embargo, también considero discutible el hecho de que en la actualidad, si bien la globalización se ha encargado de homogeneizar hasta cierto punto a gran parte de países en el mundo, han prevalecido grandes diferencias culturales; así, lo que para un pueblo puede ser correcto, para otro puede ser inaceptable. Huntington plantea también que las mismas comunicaciones pueden interpretarse de diferentes formas en distintos pueblos.

Y esto es precisamente lo que acabará por confrontar a las naciones. Serán estas cuestiones culturales las que pondrán, y de hecho han puesto, a distintos pueblos en una situación de conflicto, de guerras, incluso dentro de un mismo territorio, en donde los elementos culturales han separado a poblaciones de otras. Es evidente, pues, la controversia que este es un tema que ha generado y que ha sido discutido en distintos debates; hay quienes están de acuerdo, quienes en contra, pero definitivamente la obra de Huntington es una tesis poderosa y que merece gran atención.







[1] Huntington se refiere al término civilización como una identidad cultural; el concepto de civilizaciones es, de hecho, el tema principal de su libro, dada la importancia como identidad cultural que ha significado para los pueblos.
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BIBLIOGRAFÍA
Samuel P. Huntington, “El Choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial, Ediciones Paidón Ibérica, S. A., Buenos Aires, 1996.